Poco fútbol y mucha incertidumbre

Con la ausencia de Godín y Koke, el Atlético salió a la cancha con su capitán, Antoine Griezmann, a la cabeza. Los dirigidos por el Cholo tenían la obligación de ganar sí querían ser líderes provisorios de esta inusual Liga Santander. La novedad pasaba por Gelson Martins, que tras una buena actuación en Copa del Rey, se ganó su primer titularidad desde el inicio.

El Leganés tuvo a los 20′ la llegada más contundente del partido, con un cabezazo de Nesyri, que daría la alerta en el arco de Oblak.

En el lado de en frente, había poco y nada. Lemar casi ausente, Grizi flojo al igual que Correa. Irónico el tener tan poco juego, tanto en mitad de cancha como en la delantera, cuando se han gastado 140 millones para que el gol sea lo que sobre y no lo que falte. La ausencia de Koke hizo que el armado estratégico pase por Rodrigo, pero este magia no podía hacer, mucho menos cuando no tenía nadie con quién asociarse.

La esperanza residía en el portugués, que lo intentaba. Corrió, peleó y buscó pero faltaba la precisión y el juego colectivo. Sería un remate desde fuera del área de Filipe lo más peligroso generado por los rojiblancos.

En vista de este oscuro panorama, el Leganés lo capitalizaba; ordenado, presionaba alto y buscaba el gol.

 

Ya en la segunda parte del partido, el peligro del Atleti volvía a pasar por Gelson Martins, que casi lo tuvo tras un buen pase filtrado de Saúl. Pero se notaba un cambio de actitud, el tiempo apremiaba y el primer lugar del campeonato se escapaba. Nuevamente, las ganas no eran suficientes, Nesyri volvía a convertir al arquero esloveno en el gran salvador.

Una falta cometida a Martins le dio la oportunidad al Principito de meter adentro la pelota desde una distancia de 25 metros.

Desesperados por los pocos minutos que quedaban en el reloj, el Lega se lanzó a buscar el empate de cualquier manera posible.

A los 82’ – con un Atlético metido atrás – Tarín envió una pelota al travesaño que Guido Carrillo, desde el suelo, se encargó de cumplir con lo que compañero no había podido: convertir el gol del empate.

Simeone agoto sus cambios al ingresar Kalinic faltando tres minutos pero ya no se podía hacer nada.

El unocerismo parecía ser la marca registrada del equipo del argentino pero últimamente no parece ser garantía de nada más que de incertidumbre

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