Con el pie correcto, el Atlético da su primer paso en la Liga de Campeones

¿La cita? Stade Louis II, Mónaco, 21 hs. Por Romera vez el Atlético de Madrid y el AS Mónaco SE enfrentaban, lo cual primeros un buen partido. Ni bien el árbitro dió el pitado inicial, a los 30 segundos Griezmann ya se hacía notar con un gol, anulado por una supuesta falta a Giménez. No les quedó más que ajustarse al fallo ya que en la Champions no hay VAR.

Tras 7′ de juego algo era claro: el delantero francés era el hombre del partido, jugando entre líneas e intentando a asistir a Diego Costa, contando en una ocasión con la ayuda de Lucas Hernández.

El Mónaco, a no ser por un tiro de Tielemans, seguía en ‘modo pasivo’ pero Falcao en una ocasión cambió dicho status. Puro instinto y oficio, intuyó hacia dónde iría Saúl, poseedor de la pelota en el área, el Tigre se la robó y tras varios rebotes, la jugada fue gol de Grandsir.

Por unos minutos el equipo francés sería el causante del poco juego entre el medio campo y la defensa del Atlético; Oblak salvaría su arco una vez ante Aholou. Volvería a aparecer el 7 colchonero con una asistencia de esas que solo él puede hacer para Diego Costa, quién no dudó ante Benaglio.

El lagarto volvía al gol y ponía el marcador en empate. [Foto: prensa Atlético de Madrid]

Quién también daría la nota en el Louis II sería el Comandante Josema Giménez. Una ocasión que comenzó con Grizi y Correa y trajo un centro al área de Koke tras el rechazo de Benaglio, fue aprovechada por el uruguayo que, con un firme cabezazo, ponía el 2-1 a favor de los suyos.

José María Giménez le dedica el gol de la remontada a su hijo. [Foto: prensa Atlético de Madrid]

Para tranquilidad del Cholo, que era espectador desde un palco, el primer tiempo terminaba como a él le gusta. Era cuestión de mantener el resultado —como tan bien sabe hacer— o salir en el segundo tiempo a buscar una diferencia más amplia.

El complemento trajo de vuelta a los equipos a la —desastrosa—cancha; un Mónaco nuevamente pasivo y un Atlético de Madrid lento, por lo visto conforme con el resultado.

Radamel Falcao buscó despertar a su equipo (y al partido) intentando pasar a Godín y Juanfran, algo en lo que no tuvo mucho éxito ya que el Mónaco lejos de funcionar colectivamente era puras individualidades. Y se necesita mucho más que eso para ganarle a la defensa del Atleti.

Los madrileños no hicieron mucho más por ampliar el marcador y eso los complicó como fue en los minutos finales del partido, en el cual el rival intentó desesperadamente llegar a la paridad. Giménez, otra vez de cabeza, sería quién salvaría su arco.

Un final sufrido — quién más acostumbrado a esto que el equipo de Diego Pablo — y luchado. El primer triunfo de los tantos que deberá asegurarse si quiere el 1° de Junio coronarse de gloria en su propia casa.

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